Antes éramos dos extraños
pero creo que me conoces
mejor que otros
Lo dijeron tus ojos, chispeantes
observandome en la noche.
Lo dijeron tus labios,
de sonrisa fulgurante,
buscando los mios.
Perdóname si no hablo,
atolondrada entre las luces de la ciudad,
como sirena en tierra
o transformada en llama eterna.
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