domingo, 2 de octubre de 2011

C. ya no sufre por amor
C. encontró su mitad
su amante perfecto
Pero cuando llora
llora con sumo desgarro
con la rabia de pensar
que él no la piensa,
no la siente igual.
C. no imagina
vida sin él
y se somete dócil
a su constante flagelo
porque teme perderlo.


Yas. también tiene miedo
No conoce el amor
es forastero
en una atmósfera extraña
en que la duda y el pálpito
son asaltantes habituales
Yas., perplejo
se derrumba
ante la idea de ser condenado
a besar un sólo cuerpo
y amanecer despojado de su coraza
Pero siente tanto por C.
que su orgullo
se despedaza
en cada encrucijada,
en cada disputa.

C. y Yas. amanecen juntos
y entonces se esfuma el miedo,
en el mismo latido
encuentran a su análogo,
a su gemelo
pero en el polo opuesto
Por eso Yas. y C. caminan juntos
Porque son carne de la misma carne
porque son fin y comienzo
porque C. es la antípoda de Yas.
porque Yas. es el idéntico de C.

Y se derribaron los muros

Por fin derribamos los muros
se derrumbaron las paredes
sólo quedamos tú y yo
Estamos más vivos que nunca
Más vivos que toda esa gente que cree estar viviendo

De igual a igual
Ya no hay barreras
Ya no hay 'te quieros' vacuos
Ya no hay preguntas nimias

Sé que muestras más de lo que expresas
Sé que el verbo no es lo tuyo
Sé que me amas y no me hace falta preguntarlo

En tus pupilas dilatadas
puedo verlo
puedo ver que me deseas más que nunca
más que a nadie

Me da igual de dónde vengas
No me importa a cuántas hayas amado
Ni cómo sea tu madre

Te quiero a tí,
sólo a tí
mucho más de lo que he querido a nadie

Porque estoy convencida
de que los demás fueron experiencias
tú has sido, eres y serás el único
el único al que cuido como a un bebé
el único al que deseo más que la paz
el único al que adoro más que a mi propio Dios
He pronunciado tantas veces
estas dos palabras...
Han retumbado en mi mente,
estando junto a ti o estando en soledad...
Me han rondado en tantas ocasiones
que ya no sé cómo enterrarlas
Y es que no sé fingir

Estar contigo es elevarme al universo
es desprenderme de mi cuerpo
y como el éter volatilizarme hacia lo más alto.

Ya no puedo caer,
no me dejes caer.

Tu olor me hace desvanecer
Tus caricias me sumergen en un fuego continuo
del que no quiero escapar
Estoy presa en tu sexo,
entre tus inexpugnables manos
y tus miradas hipnóticas
Aunque no te adore sólo por eso

Quiero vivir en tu pecho
Quiero estar contigo siempre
Y puede que suene raro,
pero creo que nací para hacerte feliz

He pensado tantas veces en estas dos palabras
que se me hace raro pronunciarlas
y se me llena el alma al hacerlo
Te adoro